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Archivos Mensuales: mayo 2010

Homosexuales y adopción de menores

Hasta hace muy pocos años todo el mundo sabía lo que era un “matrimonio normal”, lo que era un “homosexual” y quienes podían o no adoptar a un menor. A nadie, desde hace miles de años, se le ha ocurrido igualar la unión entre dos homosexuales con el matrimonio. De pronto, llegan los progres; y en nombre de su peculiar sentido de la libertad, igualdad y fraternidad, utilizan las palabras matrimonio y homosexual con significados opuestos al sentir general de la sociedad. Sorprendentemente, la adopción de menores por los homosexuales, se torna una exigencia, un derecho.

Zapatero, Presidente del Gobierno español, prometió que: “no sólo piensa aprobar los “matrimonios” homosexuales, sino también la adopción de niños por éstos “si hay consenso social” O sea, cuando él quiera.

“Ni qué decir tiene que los homosexuales son ciudadanos de pleno derecho, y por ello, acreedores de la misma consideración y respeto que merecen quienes no lo son. Pero eso no les da derecho, por muy bien organizados y concienciados que estén, a tratar de imponer a la mayoría, a través de poderosos grupos de presión, su particular visión del matrimonio y de las adopciones de menores”

Además, ¿a cuento de que viene crear este problema artificial? ¿Ignoran que por cada niño que en España necesita adopción hay muchísimas familias “normales” que para a adoptar a los niños tienen que ir a por ellos a China o al Perú? Nó, no lo ignoran, y esto quiere decir que les importan un comino los homosexuales y los niños, los cuales se utilizan como medio para arrebañar votos y conseguir el poder; para ello, los partidos de izquierda y algunos políticos despistados de la derecha o centro, no sólo tratan de cambiar el Derecho de Familia sino también el diccionario y el sentido del lenguaje. Se empieza por llamar matrimonio a cualquier unión de dos homosexuales , después se pedirá para las uniones de tres o más personas del mismo o diferente sexo, después … para lo que haga falta. Resultado: el desprestigio del verdadero matrimonio.

Destruyendo al matrimonio, se destruirá la familia y destruyendo la familia habremos destruido la sociedad. Entonces tendremos vía libre para implantar una nueva sociedad, que nadie sabe como será. En último término, el movimiento gay es sólo un eslabón más, de nuevas ideologías que pretenden la destrucción de la sociedad occidental: judeocristiana, romana y griega. Ya lo intentaron en Rusia y en China con consecuencias desastrosas. ¿Por qué la sustituiremos? ¿Por el islamismo, el budismo, la Nueva Era, …?

Todas las personas tenemos limitaciones, los homosexuales también, y con esas limitaciones hay que contar. Digan lo que digan las leyes, ignorarlas sería engañarnos y engañar a los demás. ¿Es una de esas limitaciones la adopción de menores? ¿Por qué se aducen tantas “razones” morales, físicas, científicas para justificar esas adopciones?. Generalmente, cuando se aducen muchas razones es porque no se tiene razón. Jarabes para la tos hay muchos porque ninguno cura.

Una duda nos ronda : El movimiento gay, parte de cuyas exigencias pueden ser legítimas, ¿ Es un movimiento genuino o está siendo orquestado y utilizado por poderes ocultos, por gentes a quienes sólo interesa el voto, el poder y que han visto en los homosexuales una fuente de votos e influencias?

La Iglesia Católica, como siempre, va muy por delante en materias de igualdad y libertad sobre las progresías de turno. Para empezar, el homosexual es considerado un hermano nuestro, hijo del mismo Padre. Sigue con el mandamiento básico: Amarás al prójimo como a ti mismo. El Catecismo de la Iglesia Católica continúa: «Deben ser acogidos – los homosexuales- con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta» (No. 2358).¿Por qué se ocultan estas afirmaciones en los medios de difusión?

Por otra parte, el Catecismo se muestra no menos claro al tratar con la moralidad de los matrimonios entre homosexuales: «Son contrarios a la ley natural. Cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual. No pueden recibir aprobación en ningún caso» (No. 2357). ¿Pero es que alguien no sabía esto?

Lo realmente vergonzoso y lamentable es que se haya elevado a la categoría de dogma político lo que no pasa de vulgar prostitución social y política. Como hay que justificar lo injustificable, se echa mano del “Relativismo Moral y Social” que como un cáncer esta minando el tejido de nuestras sociedades. Siempre se encuentra un “filósofo” capaz de convertir en verdad profunda, lo que no es más que una simple aberración. Así, todo vale. La única vara de medir son nuestros intereses, pasiones y deseos particulares. Lógicamente, chocan con la Iglesia Católica. Sin embargo, lo que la Iglesia condena en los homosexuales es lo mismo que condena en los heterosexuales: el uso del sexo fuera de los límites de toda razón y moral , el engaño disimulado y la degeneración social. Y esto si lo están imponiendo las mayorías políticas dominantes, no la Iglesia. La demagogia es letal para las democracias.

¿Saben Vds de algún político dispuesto a dar uno de sus hijos o hijas en adopción a una pareja de gays o lesbianas? ¿Qué dirían los políticos de relieve si a los porteros de los ministerios les llamamos “Ministros”, a los bedeles de Institutos le ponemos el nombre de “Catedráticos”, y a los cabos del regimiento les llamamos “Coroneles”?. No por eso dejarían de ser respetados porteros, bedeles y cabos; pero ministros, catedráticos y coroneles se habrían convertido en motivos de risas y chanzas, primer paso para su eliminación.

Legíslese para que ningún ciudadano sea injustamente discriminado. Ténganse en cuenta las deficiencias y limitaciones de cualquier grupo humano: Un ciego no debe conducir un autobús, ni un enfermo mental regir un hospital. Dejemos de enredar con las adopciones de menores , y pongamos a las uniones de homosexuales cualquier nombre, pero ¡nunca!, ¡nunca!, el de matrimonio; a no ser que lo que realmente se esté intentando sea destruir al matrimonio y a la familia

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Publicado por en mayo 31, 2010 en Uncategorized

 

Carta de un misionero uruguayo en Angola al New York Times

 

  

Montevideo (Uruguay), 26 May. 10 (AICA)

 
 

El sacerdote salesiano Martín Lasarte envió una carta al diario New York Times respecto a la morbosa insistencia sobre los sacerdotes pedófilos, carta que el diario neoyorquino nunca publicó. La carta comienza diciendo: “Soy un simple sacerdote católico. Me siento feliz y orgulloso de mi vocación. Hace veinte años que vivo en Angola como misionero.

      Y continúa: “Me da un gran dolor por el profundo mal que personas que deberían ser señales del amor de Dios, sean un puñal en la vida de inocentes. No hay palabra que justifique tales actos. No hay duda que la Iglesia no puede estar, sino del lado de los débiles, de los más indefensos. Por lo tanto todas las medidas que sean tomadas para la protección, prevención de la dignidad de los niños serán siempre de una prioridad absoluta.

      “Veo en muchos medios de información, sobre todo en vuestro periódico, la ampliación del tema en forma morbosa, investigando en los detalles de la vida de algún sacerdote pedófilo. Así aparece uno de una ciudad de los Estados Unidos, de la década del 70, otro en Australia de los años 80 y así de frente, otros casos recientes… ¡Ciertamente todo condenable! Se ven algunas presentaciones periodísticas ponderadas y equilibradas, otras amplificadas, llenas de preconceptos y hasta de odio.

      “Pienso que a vuestro medio de información no le interesa que yo haya tenido que transportar, por caminos minados en el año 2002, a muchos niños desnutridos desde Cangumbe a Lwena (Angola), pues ni el gobierno se disponía a hacerlo y las ONG’s no estaban autorizadas; que haya tenido que enterrar decenas de pequeños fallecidos entre los desplazados de guerra y los que han retornado; que le hayamos salvado la vida a miles de personas en Moxico mediante el único puesto médico en 90.000 kilómetros cuadrados, así como con la distribución de alimentos y semillas; que hayamos dado la oportunidad de educación en estos 10 años y escuelas a más de 110.000 niños.

      “No es de interés que con otros sacerdotes hayamos tenido que socorrer la crisis humanitaria de cerca de 15.000 personas en los acuartelamientos de la guerrilla, después de su rendición, porque no llegaban los alimentos del Gobierno y de la ONU.

     “No es noticia que un sacerdote de 75 años, el padre Roberto, por las noches recorra las ciudad de Luanda curando a los chicos de la calle, llevándolos a una casa de acogida, para que se desintoxiquen de la gasolina, que alfabeticen cientos de presos; que otros sacerdotes, como padre Stefano, tengan casas para los chicos que son golpeados, maltratados y hasta violentados y buscan un refugio. Tampoco que Fray Maiato con sus 80 años, pase casa por casa confortando a los enfermos y desesperados.

     “No es noticia que más de 60.000 de los 400.000 sacerdotes y religiosos hayan dejado su tierra y su familia para servir a sus hermanos en una leprosería, en hospitales, campos de refugiados, orfanatos para niños acusados de hechiceros o huérfanos de padres que fallecieron con Sida, en escuelas para los más pobres, en centros de formación profesional, en centros de atención a seropositivos, o sobre todo en parroquias y misiones dando motivaciones a la gente para vivir y amar.

     “No es noticia que mi amigo, el padre Marcos Aurelio, por salvar a unos jóvenes durante la guerra en Angola, los haya transportado de Kalulo a Dondo y volviendo a su misión haya sido ametrallado en el camino; que el hermano Francisco, con cinco señoras catequistas, por ir a ayudar a las áreas rurales más recónditas hayan muerto en un accidente en la calle; que decenas de misioneros en Angola hayan muerto por falta de socorro sanitario, por una simple malaria; que otros hayan saltado por los aires, a causa de una mina, visitando a su gente. En el cementerio de Kalulo están las tumbas de los primeros sacerdotes que llegaron a la región. Ninguno pasa de los 40 años.

     “No es noticia acompañar la vida de un sacerdote “normal” en su día a día, en sus dificultades y alegrías consumiendo sin ruido su vida a favor de la comunidad que sirve.

     “La verdad es que no procuramos ser noticia, sino simplemente llevar la Buena Noticia, esa noticia que sin ruido comenzó en la noche de Pascua. Hace más ruido un árbol que cae que un bosque que crece.

     “No pretendo hacer una apología de la Iglesia y de los sacerdotes. El sacerdote no es ni un héroe ni un neurótico. Es un simple hombre, que con su humanidad busca seguir a Jesús y servir a sus hermanos. Hay miserias, pobrezas y fragilidades como en cada ser humano; y también belleza y bondad como en cada criatura.

     “Insistir en forma obsesionada y persecutoria en un tema perdiendo la visión de conjunto crea verdaderamente caricaturas ofensivas del sacerdocio católico con la cual me siento ofendido.

     “Sólo le pido, amigo periodista, que busque la Verdad, el Bien y la Belleza. Eso lo hará noble en su profesión”.

    Firma: Padre Martín Lasarte, misionero uruguayo en Angola.+

 
 

  

AICA – Toda la información puede ser reproducida parcial o totalmente, citando la fuente

 
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Publicado por en mayo 26, 2010 en Uncategorized

 

UNIÓN SUSTANCIAL, UNIÓN PERSONAL Y UNIÓN HIPOSTÁTICA.

Se dice unido en la persona todo aquello que realmente subsiste en la persona, es decir, existe en ella sustentado por la subsistencia de la persona. Así decimos que el color y en general nuestros accidentes están unidos a nosotros en la persona. Por lo tanto, para que una cosa esté unida a otra en la persona es requisito indispensable que le pertenezca real e intrínsecamente.

De lo dicho se deduce que la unión en la persona puede ser de tres maneras diferentes: esencial, accidental y sustancial.

    (a) Una cosa se une a otra en la persona esencialmente cuando es su misma esencia o entra a formar parte de ella, como la animalidad o racionalidad respecto al hombre.

    (b) Si no es su esencia, ni tampoco parte constitutiva de la misma, sino que sólo se inhiere como un accidente, se llama unión accidental.

    (c) Si una cosa se une a otra en la persona, no como la esencia, o parte de la esencia, ni tampoco como accidente, sino precisamente en lo que es propio y característico de la persona, en cuanto se distingue de la esencia y de los accidentes, o sea en la subsistencia, entonces se dice que está unida sustancialmente, o lo que es lo mismo, se dice que está unido en la persona y según la persona.

Se entiende por unión sustancial, lo contrario a la unión accidental. Al hablar de unión sustancial, nos referimos, pues, a aquella unión de la que surge una sustancia. La Humanidad está unida a la persona del Verbo no de forma accidental, sino sustancial.

Se entiende por unión personal aquella de la cual resulta una persona. (Es la expresión utilizada para hablar de la unión cuerpo-alma, de la cual resulta una persona. En este caso, la persona surge de la unión de dos sustancias incompletas).

Se entiende por unión hipostática la unión de dos naturalezas completas en una única persona. Esta expresión sólo puede referirse a Cristo, pues sólo en El se da una unión así. Una de estas naturalezas, preexiste a la unión: es la del Verbo que es el que se hace hombre. Ya era persona antes de unirse a la carne, desde la eternidad. Y asume una naturaleza humana completa, a la que une a sí mismo con una unión sustancial, no accidental.

3. Los conceptos de naturaleza y persona.

3.1. Persona.

Originariamente el término prósopon o persona designaba el rostro y también la máscara del actor en el teatro, y más tarde el personaje representado. De aquí se tomó este nombre para significar la dignidad del hombre constituido en autoridad o la excelencia del que ocupa un lugar preeminente sobre los demás.

Trasladado este concepto a la metafísica, expresa el modo de ser perfecto, propio de la sustancia completa, individual y racional, reservándose para los seres irracionales el término similar de supuesto, suppositum. Según esto, quedan excluidos del concepto de persona: a) Los accidentes; b) Las sustancias incompletas; c) Los conceptos universales; d) Los singulares completos, comunicables o comunicados a otra persona. Lo propio de la persona es ser una sustancia individual, completa, independiente e incomunicable, es decir, perfectamente subsistente en sí misma.

Boecio definió a la persona como rationalis naturae individua substantia, subrayando así lo que la persona comporta de concreción e individualidad junto con algo que le es inseparable: su carácter intelectual. Esta definición es citada con frecuencia por Santo Tomás (cfr STh III, q. 2, a. 2). Ricardo de San Víctor define a la persona como naturae intellectualis incomunicabilis existentia, la existencia incomunicable de una naturaleza intelectual, poniendo de relieve que la persona es lo más perfecto en la línea del ser. De ahí que se defina a la persona como incluyendo en sí misma la razón de totalidad, de integridad, de perfección
de ser para sí. También se puede definir a la persona como hipóstasis o supuesto racional. Santo Tomás define a la persona como quid subsistens in rationali natura (STh I q. 29, a 3).

La persona es, pues, un ser independiente que se posee en el autoconocimiento espiritual y en la autodeterminación libre. Pero no es un ser cerrado en sí mismo. Semejantemente a las personas divinas que se poseen recíprocamente en ordenación mutua, la persona humana sólo se posee perfectamente en la apertura e inclinación hacia el tú.

3.2. Naturaleza.

Naturaleza significa “la esencia específica”, o dicho de otra manera, “la esencia en cuanto principio de operaciones”, es decir, aquello que la cosa es. La naturaleza es aquello que da a una determinada cosa su más íntima determinación, su esencialidad. Con la palabra naturaleza, pues, se dice algo distinto de lo que se dice con la palabra persona.

Es en el Concilio de Calcedonia donde se llega a la expresión definitiva de la distinción entre persona y naturaleza. La definición de Calcedonia dice, que “ha de reconocerse un solo y el mismo Cristo Hijo, Señor unigénito en dos naturalezas, sin confusión, sin cambio, sin división, sin separación, jamás borrada la diferencia de naturalezas por causa de la unión, sino más bien salvando su propiedad cada naturaleza y concurriendo en una sola persona (prósopon), y en una sola subsistencia (hypóstasin), no partido o dividido en dos personas”. El Concilio de Calcedonia da por supuesta la distinción entre naturaleza y persona, remitiéndose a la observación universal e intuida en torno al concepto de sujeto como existente en una naturaleza, como poseedor de una naturaleza. En efecto, son muchos los sujetos distintos que poseen la misma naturaleza humana.

La distinción entre la naturaleza y el sujeto que la posee no es una distinción entre una cosa y otra, sino entre un todo real y actual y una parte real, formal y perfectiva. Como escribe Santo Tomás, “si a los elementos específicos no se pudiese añadir algo, no habría una distinción entre naturaleza y supuesto, que es el individuo subsistente en esa naturaleza, pues no habría ninguna diferencia entre ambos. Pero sucede que en algunas realidades subsistentes se puede hallar algo que no se incluye en la noción de especie, como son los accidentes y los principios individuantes: esto aparece sobre todo en las cosas que están compuestas de materia y forma. Por tanto, hay una diferencia real entre naturaleza y supuesto, no como elementos completamente separados, sino porque en el supuesto está incluida la misma naturaleza específica y además otros elementos que están al margen de la noción de especie. De ahí que el supuesto se significa como un todo, cuya parte formal y perfectiva sea la misma naturaleza” (STh., III, q.2 a.2).

4. La unión hipostática.

La naturaleza humana de Jesús es perfecta, pero no constituye una persona humana, porque no existe en virtud de su propio acto de ser, sino que está unida sustancialmente a la Persona del Verbo, esto es, existe en virtud del ser divino del Verbo. La unión hipostática, pues, no es otra cosa que la unión de la naturaleza humana de Cristo con la Persona del Verbo en unidad de persona.

Dicho de otra forma, la naturaleza humana de Cristo no subsiste con subsistencia propia, sino que subsiste en la Persona del Verbo y, por estar unida a El sustancialmente, le confiere el que sea hombre. El Verbo es hombre, precisamente porque subsiste en su naturaleza humana, comunicándole el acto de ser. Por esa razón, la Persona del Verbo responde de las acciones y pasiones de su naturaleza humana; el Verbo es el sujeto de esas acciones.

La palabra subsistencia se convierte así en concepto clave para entender la noción de persona, La persona es tal, porque, además de ser sustancia completa, subsiste por sí misma separadamente de las demás sustancias completas. La no subsistencia en sí misma, sino en la Persona del Verbo, es la razón por la que la humanidad de Cristo —que es completa— no es persona humana, sino que está hipostasiada, personalizada, en la Persona del Verbo.

 
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Publicado por en mayo 24, 2010 en Uncategorized

 

EXAMEN DE CONCIENCIA

 

Precisamente por ser pecadores, nos cegamos ante nuestros pecados. Satanás quiere hacernos ver que no hay mal en lo que hacemos. Entonces el corazón se endurece, se hace insensible a las exigencias del amor. Por eso es tan importante la conversión del corazón.

 

“Por eso, como dice el Espíritu Santo: “Si escucháis hoy mi voz, no endurezcáis el corazón… ¡Atención hermanos! Que ninguno de ustedes tenga un corazón malo e incrédulo…” Hb 3.

 

Dios es un Padre amoroso que nos hace ver el pecado para darnos la gracia del arrepentimiento y perdonarnos. El nos quiere libres. El demonio no quiere que veamos nuestro pecado. Pero si buscamos el camino de Dios tratará de acusarnos con nuestros pecados para que nos desanimemos y volvamos atrás. Podemos discernir entonces la diferencia. Dios enseña el pecado para liberar y perdonar; el demonio lo esconde pero cuando lo enseña es para que desesperemos. Debemos rechazar enérgicamente estos pensamientos e ir a la confesión con toda confianza en el perdón de Dios. Dios SIEMPRE perdona cuando hay arrepentimiento.

 

Es muy provechoso hacer examen de conciencia diario y también, con toda humildad, abrirnos a que personas cerca de nosotros nos corrijan. “Si nos examináramos a nosotros mismos, no seríamos condenados.” (1 Cor. 11, 31)

 

El examen se hace ante Dios, escuchando su voz en la conciencia. 

 

Preparación para la confesión

 

Preparación remota: Nos educamos en la fe por el estudio de la Palabra, el Catecismo, lectura de los santos, participación en enseñanzas… La practica seria de lo que aprendemos. El examen diario de conciencia.

 

Preparación inmediata: El examen de conciencia antes de confesar. Vamos a un lugar tranquilo, preferiblemente ante el sagrario, para orar. Solo Dios puede iluminar sobre nuestra realidad y darnos los medios para responder a la gracia.

 

Contemplamos la vida de Jesús y su amor manifiesto en Su Cruz. “Contemplen al que traspasaron” Jn 19:37. ¿Como he respondido a tanto amor, a tantas gracias?. Examinamos nuestra vida ante la ley de Dios. Por eso ayuda tener un examen escrito que nos recuerde lo que hemos olvidado. Recordamos que no se trata de sugerencias, Dios nos dio MANDAMIENTOS. Romperlos es romper nuestra alianza con Dios y caer en pecado.

 

No se trata tan solo de enumerar pecados sino de descubrir la actitud torcida del corazón y con DOLOR POR NUESTROS PECADOS, HACER EL FIRME PROPÓSITO DE NO VOLVER A COMETERLOS. Siempre hay áreas en las que somos mas débiles y requieren atención especial pero si comprendemos que Cristo -no la cultura- es la medida, veremos que en todo tenemos mucho que crecer.

 

La confesión sólo puede hacerse ante un sacerdote.

 

 

 

 

EXAMEN

 

Este examen es para aquellos que, amando a Cristo, no se conforman con evitar pecados graves, sino que desean amarle con todo el corazón.

 

Amarás a Dios sobre todas las cosas (Primer mandamiento).

 

No tomarás el nombre de Dios en vano. (Segundo Mandamiento)

¿He amado a Dios sobre TODO?.

-¿A quién (que) le he dado la mayor atención?

-¿He hecho de mi familia, trabajo, apostolados, programas, ideas u otras cosas buenas mi primer amor?

-¿Se en la práctica lo que es confiar en el amor y el poder de Dios?

-¿Le confío todo a Dios o ando queriendo hacerlo yo solo?

-¿Confío en Dios cuando todo parece ir mal?

-¿He caído en superstición u otra práctica religiosa ajena al cristianismo?

 

Oración Diaria

Cómo ha sido diariamente mi:

-¿Tiempo personal con Dios; liturgia de las horas; oración familiar?

-¿He alabado a Dios; le he dado gracias o me he quejado?

-¿Intercedo por mi familia, grupo, Iglesia, por el mundo?

-¿He orado con el corazón, abierto al Espíritu Santo?

-¿Tomo tiempo para discernir?

-¿Se lo que es esperar al Señor, escucharlo? -¿Lo he hecho?

-¿Cuándo me da alguna enseñanza la guardo en mi corazón y busco profundizarla?

-¿Incluyo a mi esposo/a (u otra persona formada y prudente) en mi discernimiento o solo les informo?; -¿Escucho, obedezco y respeto a los que tienen legitima autoridad sobre mi (leyes justas, jefes, etc.)?.

-¿Qué criterios tengo para determinar si algo que quiero hacer es del Espíritu Santo o es mío?

-¿Me parece importante tener y seguir siempre esos criterios?

-¿Uso los dones que Dios me dio para su gloria?

-¿Estoy abierto a recibir nuevos dones según Dios disponga?

-¿He sido legalista (haciendo solo lo necesario para cumplir) o vivo mi fe en el Espíritu entregándome con todo el corazón?

 

Obediencia
-¿Busco conocer en la oración la voluntad de Dios para mi vida?

-¿Obedezco la enseñanza del magisterio o interpreto a mi manera?

-¿Qué motiva mi vida, la voluntad de Dios o mis propios “buenos” planes (mi voluntad).

-¿Le permito a Dios guiarme o le “entrego” los planes ya hechos para que los bendiga?.

-¿Mis gustos, criterios, dudas, confusiones, pensamientos, actitudes y valores -en que instancias no han estado bajo el Señor?

-¿En mis gustos, mis criterios, miedos, dudas, confusiones…

 

Estudio

-¿Estudio mi fe católica (Biblia, magisterio, libros sólidos) o me contento con mi propio modo de entender a Dios?, ¿Estoy avanzando en mi formación como debo?.

-¿Qué pasos prácticos doy para formarme en la fe?

 

 

 

Orden y Prioridades

-¿Mi tiempo responde a las prioridades de Dios o a las presiones de cualquier persona u ocasión para `quedar bien’?); ¿Interpreto lo que hago en la perspectiva de la vida eterna?; ¿Reflexiono sobre mi muerte; sobre el juicio final?

-¿Tengo prioridades claras y soy firme para vivirlas? ¿Pierdo el tiempo (revistas, programas, etc.) que no edifican?

-¿Tengo un horario y organizo el día con disciplina, dando tiempo a cada área con sabiduría: oración, familia, trabajo…?; ¿En que me he desordenado? ¿Me quedo en algo que me gusta sabiendo que es hora de hacer otra cosa?

-¿Respeto el tiempo y necesidades de otros: cuando busco ayuda, en el teléfono, etc..?

-¿Cuido la salud; tengo algún vicio, falta de ejercicio, descanso, alimentación… Me cuido demasiado?

 

Santificarás el día del Señor. (Tercer Mandamiento)

¿Guardo el día del Señor para el Señor o trabajo innecesariamente ese día?

-¿Voy a misa todos los domingos?;¿He adorado y puesto todo mi corazón en Cristo Eucarístico que me espera en el sagrario?

-¿Lo he amado y consolado por tanto que se le ofende?

-¿Voy a misa diaria si puedo?; ¿he recibido con preparación al Señor?

 

La Cruz

-¿He meditado ante la cruz?; ¿busco su poder transformador y su sabiduría?; ¿como se manifiesta en mi vida?

-¿Pido a Dios la gracia de amar la cruz?

-¿Me he salido de la voluntad de Dios por evitar la cruz?

-¿Uno mi cruz a la de Cristo?: problemas, enfermedades, responsabilidades, personas, mi edad, mi vocación…

-¿Busco la satisfacción de todas mis necesidades físicas y emocionales o se mortificarme por amor a Jesús?.

-¿Me uno a la cruz del que sufre?; ¿Me sacrifico para amar?.

 

Confesión

-¿Rechazo el pecado aunque este sea aceptable según la cultura?; ¿He pensado o actuado ligeramente como si la rectitud de los santos es “exageración”?

-¿He evitado la ocasión de pecado: ambientes, programas, malas amistades…?

-¿Busco que Dios me enseñe mi pecado (también pecados viejos y olvidados)?.

-¿Reconozco y reparo con responsabilidad mis pecados y faltas o me justifico?

-¿Cuándo me corrigen, lo agradezco?.

-¿Cuándo fue mi última confesión?, ¿Minimicé el pecado por pena?; ¿han habido cambios?.

-¿Hice una confesión completa o escondí algo?

-¿Hay algo (hábito, herida, complejo) que el enemigo usa para su provecho?; ¿Qué hago para permitirle a Dios que me libere?

-¿Debo reconciliarme con alguien y no lo he hecho?

 

María

-¿Me he consagrado a Ella y, si lo he hecho, vivo mi consagración plenamente? -¿Cómo?

-¿Acepto su cuidado maternal?; Me dejo formar por ella? -¿Cómo?.

-¿Recurro a ella en oración, medito su vida?.

 

Relaciones con otros

-¿Están todas mis relaciones a la luz del Señor: amorosas, castas, sanas y sinceras?

-¿Guardo odios o enemistades?

-Peleas, rivalidades, violencias, ambiciones, discordias, sectarismo, disensiones, envidias, ebriedades

-¿He sido fiel a los compromisos con mis hermanos y con otros?; ¿Estoy creciendo en estos compromisos?

-¿Soy confiable en el hogar, grupo, trabajo…?; -¿Cumplo mis promesas, compromisos, guardo confidencialidad?

-¿Busco la unidad en el Señor? (Fil. 2, 1-11, 1 Cor. 10,17)

-¿Soy servicial?

-¿Soy atento sin ser curioso?

-¿Soy prudente en lo que hablo y como actúo?

-¿Soy agradecido por el servicio de rutina que recibo?

 

En el Hogar

 

Honrarás a tu padre y a tu madre
(Cuarto mandamiento).

¿Obedezco, cuido y honro a mis padres según mi edad y sus necesidades?

-¿Pongo malas caras?

-¿Doy tiempo a la familia?; ¿Cenar juntos?; ¿Diversiones?

-¿Hospitalidad?

-¿Relación con hermanos?

-¿Responsabilidad en los estudios?

-¿Ayuda económica al hogar según necesidad?

 

Casados: (además de lo mencionado)

-¿Protejo mi casa y los míos de las malas influencias del ambiente? ¿Cómo?

-¿He manipulado con mis estados de ánimo y enfados para que se haga lo que quiero?

-¿Permito que otros (padres, amigos) manipulen o se antepongan al matrimonio? .

-¿Honro y respeto a mi esposo/a en todo momento?

-¿He compartido con mi esposo/a la visión para la familia?; ¿le escucho con interés?;

-¿Le expreso amor, cariño y respeto a mi esposo/a?;

-¿Con mis hijos?

-¿Detecto los problemas y los enfrento con sabiduría?

-¿Qué medidas tomo para que mi casa sea un hogar?

-¿Soy responsable y ordenado con la economía?; ¿Les ayudo para que puedan orar, estudiar, descansar, ir a su grupo, cumplir sus responsabilidades?

Formación: de los hijos: ¿comparto con ellos, enseño y guío?, ¿escucho?, ¿disciplino con sabiduría?; ¿les doy buena educación para ser buenos cristianos?

 

No matarás. (Quinto Mandamiento).

¿De algún modo he matado o atentado contra la vida? (ej.: apoyo o participación en aborto, suicidio, conducir sin cuidado, actos irresponsables que ponen una vida en peligro, agresión, violencia, etc.? ¿He atentado contra la dignidad de alguien?.

 

No cometerás actos impuros. (no adulterio, no fornicación) (Sexto Mandamiento)

-¿He buscado afectividad fuera del orden del Señor?

-¿Como distingo entre sentimentalismo y una auténtica relación de amor entre hermanos?; ¿Me relaciono según mi estado de ánimo o lo que edifica en el amor?

-¿Fantasías o actos impuros, conmigo mismo o con otros?

-¿Chistes, programas, actitud seductora, inmodestia en vestir?

-¿Obedezco el plan de Dios para la sexualidad en mi estado de vida?

 

No robarás (Séptimo mandamiento).

-¿De algún modo he robado?

¿Descuidando o no devolviendo propiedad ajena o común)?

¿Me aprovecho de mi puesto para beneficio personal?

 

Al Hablar

 

No levantarás falsos testimonios ni mentirás (Octavo Mandamiento)

-¿Quién inspira mis palabras: Dios o mi ego?¿He querido dar mi opinión en todo?

-¿Digo la verdad?; ¿He revelado secretos;
He juzgado (o chismeado)?

-¿Me he quejado buscando conmiseración o desahogo?

-¿He puesto mi atención a lo indebido

-¿He hablado lo que no edifica: chistes con groserías, hirientes a una raza, nacionalidad, etc.?

 

Obras de Misericordia

 

Corporales: solidaridad con enfermos/ hambrientos/ sedientos/ presos/ desnudos/ forasteros/ enterrar los muertos. ¿Veo a estos como hermanos por los que me entrego o estadísticas?.

 

Espirituales: dar buen consejo/ corregir/ perdonar (¿guardo algún resentimiento?)/ consolar/ sufrir con paciencia las molestias del prójimo/ rezar por los vivos y los muertos.

-¿Estoy atento al dolor ajeno?; ¿Hago a acepción de personas según su apariencia?

-¿Vivo en sencillez?; -¿Imito a Cristo que fue pobre?, ¿soy libre de apegos materiales?

-¿Se refleja esto en mi actitud en las compras?; ¿me dejo llevar por antojos?; ¿cuales?

-¿Coopero con las obras de la Iglesia con verdadero sacrificio y amor o doy de mis sobras?

 

Evangelización

-¿Soy testimonio?; ¿Soy sal de la tierra y luz del mundo?

-¿Me esfuerzo de todo corazón para que Cristo sea conocido y amado por todos?

-¿Estoy en comunión con el espíritu misionero de la Iglesia?

-¿Llevo a mis amistades al Señor o dejo que ellas me arrastren al mundo?

-Cuando evangelizo, ¿lo hago con seguridad o como si fuera una opinión cualquiera?; ¿Respondo al Espíritu o me paraliza el `que dirán’?

 

Dominio de las Emociones: Resentimientos, caprichos, impulsos, miedos….

-¿Cuáles son mis emociones mas salientes?; ¿Las someto al Señor para encausarlas para el bien? ¿de que forma están afectando mi comportamiento?

-¿Busco primero mi interés y comodidad o servir con amor?

 

 

Pecados Capitales y Virtudes Contrarias

incluye pensamientos

 

Soberbia / Humildad

-¿He sido humilde al pensar, me he comparado con otros, he tratado de llamar la atención con mi sabiduría’, mi físico, etc.?; ¿Me reconozco pequeñito?; ¿Desprecio a otros en mi corazón?

-¿Me he resentido por el trato o puesto recibido?; ¿Cual es la motivación de mis aspiraciones?.

-¿Distingo entre lo que es doctrina y lo que es mi opinión?; -¿Soy prudente al dar mi opinión; creo que es la única; creo que sin mi presencia las cosas no van bien?

-¿Se distinguir lo que es mi misión o me entrometo en lo que no me corresponde?

-¿Reconozco que no tengo razón de gloriarme sino en Cristo?; ¿En que forma mis acciones están mezcladas con orgullo, vanidad, egoísmo?

-¿Reconozco mis errores y pido perdón?

-¿Puedo ayudar sin mandar?

 

Avaricia / Generosidad

-¿Estoy apegado a las cosas, ¿Sacrifico tiempo, dinero, para servir según el plan de Dios?.

-¿Juego con el dinero?

 

Lujuria / Castidad  (ya examinado arriba)

 

Ira vs. Paciencia

-¿Se lidiar con las cruces, enfermedades, problemas con relaciones, trabajo, etc.?

-¿pierdo la paz; manifiesto mal humor cuando las cosas no son como yo espero?

-¿Le hecho la culpa a las circunstancias (ej. “me sacaron de quicio”).

 

Gula vs. Templanza

-¿Como mas de lo necesario?, ¿ayuno?

-¿Estoy adicto al alcohol, la droga, píldoras?

 

Envidia vs. Caridad

-¿Siento celos por posiciones, talentos… otros grupos de la Iglesia? o me alegro cuando otros mejoran. ¿que casos puedo pensar en que no me alegre?

 

Pereza vs. Diligencia

-¿Me he quedado dormido como los discípulos ante lo que Jesús me pedía?

-¿Soy atento a cumplir mis deberes?

-¿Qué hago para edificar mi familia y grupo?

-¿Soy rápido a servir aun cuando no tengo ganas?

-¿`Descanso’ mas de lo necesario?

-¿Dejo las cosas para mas tarde?

 

 

Bienaventuranzas (Mateo 5, 1-2)

-¿He sido pobre de espíritu, libre de apegos?,

-¿He sido manso, paciente, edificando con medios santos?

-¿He llorado ante los pecados que ofenden a Dios?

-¿He tenido hambre y sed de justicia?

-¿He sido misericordioso?

-¿He sido limpio de corazón, puro de pensamiento?

-¿Trabajo por la paz, en mi persona, hogar, grupo, mundo?

-¿Sufro con gozo al ser perseguido por causa de la justicia (como reacciono ante las criticas “injustas” o incomprensiones?

 

Después del examen se deben hacer resoluciones por escrito, valorando el estado actual para trabajar en el y revisarlo mas tarde.

 

 
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Publicado por en mayo 24, 2010 en Uncategorized

 

Eduardo Verástegui organiza el congreso “Unidos por la vida”

Los Ángeles, CA., 11 de mayo de 2010- El actor Eduardo Verástegui es el padrino del primer congreso “Unidos por la Vida”. Un evento que los organizadores califican ya de “histórico” y que tendrá lugar el próximo 23 de mayo en el Centro de Convenciones de Los Ángeles, California.
 
“Con los fondos que se recaudarán en este congreso se financiará la apertura de un centro médico para la mujer en el centro de Los Ángeles que ofrecerá atención médica gratuita de alta calidad a mujeres latinas de escasos recursos que estén embarazadas”, explicó Verástegui.

“Se llamará Centro Medico Guadalupe y será un oasis de vida en medio de un desierto de muerte, ya que en la misma zona hay diez 10 clínicas que practican abortos”.

El congreso”Unidos por la Vida”, que durará desde las 7 am a las 7 pm,  será un evento familiar donde participarán jóvenes y miles de mujeres latinas. Los organizadores prometen que habrá entretenimiento, musica, y que se podrán escuchar conmovedores testimonios y reconocidos conferencistas.

Está previsto que suban al escenario los cantantes Emmanuel y Alexander Acha, el Mariachi Sol de México, el imitador Gilberto Gless,  la actriz Karyme Lozano, y el testimono de el joven australiano Nick Vujicic, quien al ser una persona sin brazos ni piernas nos da una verdadera cátedra de vida.

Verástegui es reconocido por su espiritualidad y compromiso en defensa del derecho a la vida. Con esa sensibilidad, fundó la organización no lucrativa “Manto de Guadalupe”, a través de la que brinda ayuda a los grupos más vulnerables y necesitados viajando por diferentes parte de el mundo donde hay pobreza extrema.

Ahora espera que muchos latinos acudan a este evento. “Los espero, la union hace la fuerza y la fuerza hace la diferencia: con sólo 30 dólares podrán salvar muchos bebés de ser abortados, y disfrutar de las 12 horas del congreso”. 

“Para mas informacion acerca del congreso y venta de boletos, por favor visita nuestra web

http://www.mantodeguadalupe.org”.

Video:

http://www.facebook.com/video/video.php?v=126175810726981Entrevista:

http://www.ustream.tv/recorded/6838039

 
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Publicado por en mayo 21, 2010 en Uncategorized

 

El Latin en la liturgia

Card. Saraiva: “El Papa y la Iglesia saldrán fortalecidos de las persecuciones” »

21.05.10

El latín en la Liturgia

Continuando con la serie de profundizaciones preparadas por la Oficina para las Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice, ofrecemos hoy nuestra traducción del artículo titulado: “El uso de la lengua latina”.

***

El latín es, sin duda, la lengua más longeva de la liturgia romana: se la utiliza, de hecho, desde hace más de dieciséis siglos, es decir, desde cuando se perfeccionó en Roma, bajo el Papa Dámaso († 384), el paso del griego a esta lengua. Los libros litúrgicos oficiales del Rito Romano son, por lo tanto, publicados hasta hoy en latín (editio typica).

El Código de Derecho Canónico, en el can. 928, establece: “La celebración eucarística hágase en lengua latina, o en otra lengua con tal que los textos litúrgicos hayan sido legítimamente aprobados”. Este canon traduce de modo sintético, y teniendo presente la situación actual, la enseñanza de la Constitución litúrgica del Concilio Vaticano II.

En el célebre n. 36, la Sacrosanctum Concilium establece como principio:

“Se conservará el uso de la lengua latina en los ritos latinos, salvo derecho particular” (§ 1).

En este sentido, el Código afirma en primer lugar: “La celebración eucarística hágase en lengua latina”.

En los siguientes incisos, la Sacrosanctum Concilium admite la posibilidad de utilizar también las lenguas nacionales:

“Sin embargo, como el uso de la lengua vulgar es muy útil para el pueblo en no pocas ocasiones, tanto en la Misa como en la administración de los Sacramentos y en otras partes de la Liturgia, se le podrá dar mayor cabida, ante todo, en las lecturas y moniciones, en algunas oraciones y cantos, conforme a las normas que acerca de esta materia se establecen para cada caso en los capítulos siguientes” (§ 2).

“Supuesto el cumplimiento de estas normas, será de incumbencia de la competente autoridad eclesiástica territorial, de la que se habla en el artículo 22, 2, determinar si ha de usarse la lengua vernácula y en qué extensión; si hiciera falta se consultará a los Obispos de las regiones limítrofes de la misma lengua. Estas decisiones tienen que ser aceptadas, es decir, confirmadas por la Sede Apostólica” (§ 3).

“La traducción del texto latino a la lengua vernácula, que ha de usarse en la Liturgia, debe ser aprobada por la competente autoridad eclesiástica territorial antes mencionada” (§ 4).

En base a estos sucesivos incisos, el Código añade: “…o en otra lengua con tal que los textos litúrgicos hayan sido legítimamente aprobados”.

Como se ve, también en las actuales disposiciones normativas, la lengua latina sigue estando aún en el primer lugar, como aquella que la Iglesia prefiere en línea de principio, aún reconociendo que la lengua nacional puede resultar útil para los fieles. En la situación concreta actual, la celebración en latín se ha vuelto más bien poco común. Se trata de un motivo mayor para que, en la liturgia pontificia (pero no sólo en ella), el latín sea custodiado como preciosa herencia de la tradición litúrgica de Occidente. No por casualidad el siervo de Dios Juan Pablo II recordó:

“La Iglesia romana tiene especiales deberes, con el latín, espléndida lengua de la antigua Roma, y debe manifestarlo siempre que se presente ocasión” (Dominicae cenae, n. 10).

En continuidad con el Magisterio de su Predecesor, Benedicto XVI, además de desear un mayor uso de la lengua tradicional en la celebración litúrgica, en particular con ocasión de celebraciones que se realizan durante encuentros internacionales, escribió:

“Más en general, pido que los futuros sacerdotes, desde el tiempo del seminario, se preparen para comprender y celebrar la santa Misa en latín, además de utilizar textos latinos y cantar en gregoriano; y se ha de procurar que los mismos fieles conozcan las oraciones más comunes en latín y que canten en gregoriano algunas partes de la liturgia” (Sacramentum Caritatis, n. 62).

***

Fuente: Oficina para las Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice

 
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Publicado por en mayo 21, 2010 en Uncategorized

 

“Los jóvenes leen mitología porque buscan valores”

 

Entrevista al autor de la saga “Iván de Aldénuri”

SAN SEBASTIÁN, miércoles 19 de mayo de 2010 (ZENIT.org).- Lleva unos 25.000 ejemplares vendidos, dentro y fuera de España, ha sido traducida al inglés y al croata, y está en trámites para ser el guión de una película. Se trata de la saga Iván de Aldénuri, compuesta por tres volúmenes: El bosque de los Thaurroks, La herencia de Bérehor y El asedio de Muihl-Athern (ed. LibrosLibres).

Con un indiscutible sabor tolkieniano, sin embargo la saga tiene particularidades que la hacen muy apropiada para el público juvenil, y un interesante trasfondo de valores cristianos.

Su autor, Juan Antonio Pérez Foncea, es invitado cada poco por colegios e institutos de toda España para hablar de su personaje. Actualmente prepara una segunda saga, del estilo de la anterior, Thúval de Invérnnia, cuyo primer volumen se publicará este mismo año.

-¿Cómo surgió la historia de Iván de Aldénuri? ¿Fue una inspiración?

Juan Antonio Pérez Foncea: Yo digo siempre que fue una especie de milagro. Yo soy abogado, nunca se me había ocurrido escribir nada. Ocurrió el 3 de abril de 2002 a las cuatro de la tarde, un día que estaba especialmente cansado por un tema del despacho, que estaba llevando ya varias semanas y que era muy complicado. Me puse a escribir durante veinte minutos o media hora, y luego seguí con el tema que me preocupaba.

Después de unos quince días, sin acordarme de aquello, en la pantalla de mi ordenador había un archivo que ponía “historia”. Como los abogados somos gente seria y no escribimos historias en el despacho, me dispuse a borrarlo, y conforme lo llevaba con el cursor a a papelera, algo dentro de mí dijo: “¿no vas a leerlo antes de tirarlo?”.

Así que lo abrí, lo leí y me gustó bastante. Me recordaba a Tolkien y El Señor de los Anillos, por lo que seguí escribiendo como hobby. Lo terminé en nueve meses y lo mandé a la editorial LibrosLibres, que en seguida me contestó.

Se trata de una historia épica, y en ella se reflejan mis tres pasiones, que son la naturaleza, los pueblos europeos primitivos y el gusto por las etimologías, por el lenguaje. Creo que las palabras tienen connotaciones que van más allá de sus propios significados. Me gusta jugar con la eufonía de las palabras, inventar términos que tienen que ver con lugares en los que he vivido, idealizados.

-Ahora mismo ¿en qué proyectos está trabajando?

Juan Antonio Pérez Foncea: Ahora mismo estoy trabajando en una segunda saga, sin conexión con la anterior, Thúval de Invérnnia. El primer libro está ya en fase de corrección y publicación.

Para quien no lo sepa, ese nombre corresponde a uno de los nietos de Noé, que según una leyenda, recogida en las Crónicas de Alfonso X el Sabio, fue el primer hombre que habitó en España después del Diluvio. Por supuesto, mi libro no es novela histórica, pero me parece interesante explicar el origen de este nombre.

Thúval, el personaje, tiene dos detalles, que me parecieron importantes: uno, es cojo, y otro, su estrecha relación con los animales.

Este segundo detalle se me ocurrió tras conocer la historia de una mujer judía alemana, que cuenta que cuando tenía 7 años se perdió en un bosque, huyendo de los nazis. La encontraron unos lobos, y una loba, por instinto maternal, la cuidó durante todo el invierno, dándole de comer y protegiéndola. Esta historia la he asumido también para Thúval.

Respecto a la cojera, es significativo, como defecto que el personaje tiene que superar.

-Sus jóvenes lectores ¿qué es lo que más aprecian de la saga?

Juan Antonio Pérez Foncea: Pues la verdad es que recibo muchas cartas, e-mails, y hay preferencias para todos los gustos. Recuerdo que el otro día en México, en la Feria del Libro de Guadalajara, y vino un chico de unos 25 años que me dijo: “lo que más me gusta es lo que dice de la esperanza”.

En general, los lectores de más edad se fijan en los valores reflejados por el libro, mientras que los más jóvenes prefieren la acción y la aventura.

-Iván de Aldénuri, y muchas otras obras, se inspiran en Tolkien. ¿Qué ha aportado El Señor de los Anillos a la literatura fantástica actual?

Juan Antonio Pérez Foncea: Se podrían dar muchas respuestas. Yo creo que en la cultura actual, tan materialista, tan artificiosa y con tantos medios técnicos, las jóvenes generaciones tienen nostalgia de mundos más románticos, más sencillos.

Por otro lado, los libros de Tolkien están llenos de valores cristianos, de valores perennes para la humanidad, valores imperecederos que “calan” en la gente. Aparte, yo creo que es una literatura que ha existido siempre, desde los libros de caballerías. Y que refleja muy bien la lucha entre el bien y el mal que todos llevamos dentro.

-¿Podría tener también que ver con un cierto desencanto hacia el progreso, y con la búsqueda de nuevas fuentes de inspiración?

Juan Antonio Pérez Foncea: Eso es indudable, como reconocía expresamente el propio Tolkien. Pero hay más, como muestra una célebre conversación entre Tolkien y su amigo C.S. Lewis a propósito de los mitos y la búsqueda de la verdad: las historias fantásticas son verdaderas, en la medida en que despiertan esa “chispa” que todos llevamos dentro, de necesidad de retorno hacia Dios. Para el autor de El Señor de los Anillos, cuanto más profunda era esa búsqueda del ser del hombre, tanto más adecuadas resultaban estas historias fantásticas, de epopeyas.

-La mitología es una búsqueda. ¿Qué cree usted que buscan hoy los jóvenes, cuando acuden a la literatura mitológica?

Juan Antonio Pérez Foncea: Eso lo veo yo constantemente en las cartas que recibo. Dice un autor que hoy, un niño que nace en España, lo primero que hace es bostezar. Los jóvenes viven muy alienados, todo se nos presenta como previsto, medido, tasado, y a la vez ayunos de valores. Muchos acuden a este tipo de literatura en búsqueda de valores, de sentido. Y también es literatura de evasión, que ayuda a escapar del aburrimiento del día a día. Por contra, la tentación de caer en lo esotérico es muy habitual en la literatura fantástica.

-Un detalle muy poco habitual en los libros mitológicos, y por el que usted apuesta claramente en su obra, es que Iván de Aldénuri ¡tiene familia! Unos padres que le quieren mucho, unos hermanos gemelos, una hermana y una hermanita pequeña, un tío misterioso… ¿Cómo se le ocurrió?

Juan Antonio Pérez Foncea: Es verdad, en esta literatura el protagonista suele ser una persona sola, sin padres, sin arraigo, para poder afrontar el destino que le espera. Es un recurso literario muy común. En el caso de Iván de Aldénuri, lo hice de forma inconsciente, sin planificar.

Pero qué duda cabe que la familia es uno de los grandes valores del ser humano, a pesar de los ataques actuales. Conforme pasan los años, uno se da cuenta de cuán importante ha sido en su vida su familia, su infancia, sus hermanos, los libros que ha leído…

-Pero en el contexto actual, en que muchos de sus lectores probablemente carecerán de referencias como los hermanos, incluso la estabilidad familiar, ¿no era un poco arriesgado por su parte proponer una familia, lo que hoy dirían muchos, “tradicional”?

Juan Antonio Pérez Foncea: Yo diría que todo lo contrario. La experiencia me demuestra que muchas personas, que por la razón que sea, no ha tenido una experiencia de familia “plena”, rica, extensa, con lazos fuertes, si llega a conocer algún caso, le sorprende y le fascina. Recuerdo el caso de una chica sueca que tenía un novio argentino, y cuando conoció a la familia de él, su primer comentario, entre lágrimas, fue: “yo creía que esto ya no existía”. La familia es algo maravilloso.

-Por último, ¿no es arriesgado proponer hoy la existencia de una lucha entre el bien y el mal, en una sociedad que la niega?

Juan Antonio Pérez Foncea: Tampoco. Hay un dicho antiguo que dice que la verdad “sólo tiene un camino”. El relativismo de hoy pretende negar una cosa que es evidente, y es la existencia del bien y del mal. Y esa lucha entre uno y otro la tenemos todos, lo queramos reconocer o no. La verdadera batalla épica de la vida no es salir a la calle con una espada a matar orcos, sino que tiene lugar en nuestro interior. Hay personajes de la saga que cambian, a mejor y a peor.

Y eso es algo que siempre atraerá, por la sencilla razón de que es verdad. En una película, todos nos identificamos con el héroe, que se sacrifica a sí mismo para que triunfe el bien. Y eso es lo que un buen libro propone: que disfrutando, intentemos ser mejores.

 

Más información: http://www.ivandealdenuri.com

[Por Inma Álvarez]

 
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Publicado por en mayo 20, 2010 en Uncategorized