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Los anuncios “Para Todos”: Planes que se usan para hacer campaña y ayudan a muy pocos

24 Jul

Los anuncios “Para Todos”: Planes que se usan para hacer campaña y ayudan a muy pocos

El último fue “Lácteos y Cerdo para Todos”. Dos camiones recorren un barrio por día. Moreno ordenó que se concentren en Capital, de cara al balotaje. Admiten su incidencia “insignificante”.

Por⁠ Claudio Savoia; Gerardo Young

PROMOCION. DOS NENES PROMOCIONAN DESDE EL CAMION LA VENTA DE LOS LACTEOS. A PESAR DE LOS GRANDES ANUNCIOS, ESTE PLAN “PARA TODOS” ALCANZA AL 0,0045 POR CIENTO DEL CONSUMO.⁠

La marcha peronista suena durante toda la mañana, como un mantra, desde un altoparlante al que nadie ve. Una bandera de La Cámpora flamea sobre un poste de luz. Dos o tres hombres reparten volantes de “Cristina-Filmus” para el balotaje porteño del próximo domingo. No es un acto oficial, ni siquiera una visita de los candidatos a un barrio humilde. Es el marco, o acaso el núcleo, de una de las misiones de Carne, Cerdo y Lácteos para todos, esta vez en el centro del complejo de edificios de Lugano 1 y 2.

La escena anterior ocurrió el viernes 15, tres días después del lanzamiento oficial del programa Cerdo y Lácteos para Todos, la última invención del gobierno para hacer campaña y, de paso, acercarle productos económicos a una pequeñísima porción de la población. La ecuación es esa: promoción partidaria y una pequeña ayuda a las poblaciones pobres y empobrecidas, las más castigadas por la inflación.

–Y pensar que acá ganó Macri. Siempre fue un bastión peronista, –dice una mujer que espera para comprar leche, aquí en Lugano, por cierto un rincón de tradición peronista, pero que no escapó a la lógica general: en todos los barrios porteños ganó Macri en la primera vuelta. Otro vecino se suma:
–Ojo que Macri tampoco hizo tanto. Puso luces, nada más.

–Bueno –vuelve la señora–, así son los políticos. Mejor aprovechemos a comprar que andá a saber cuándo vuelve el camión.

Y lo más probable es que los camiones de venta popular no vuelvan a Lugano 1 y 2. Fueron pensados inicialmente para circular por el conurbano, pero hace dos semanas hubo una orden de Guillermo Moreno a los gestores del Plan. “Ahora los quiero por Capital”, les lanzó. Y ahí están, desde hace diez días, recorriendo uno y otro barrio, sea Lugano, Mataderos, San Telmo o Barracas. Siempre, entre comida y panfletos.
Se los anuncia con el entusiasmo de las grandes conquistas y es muy probable que queden en la memoria como una marca registrada de la era kirchnerista. Los “Para todos” han recorrido rubros y productos de lo más diversos. ¿Han servido para algo o son sólo artilugios de propaganda? Se empezó por la tele, con el proyecto, cumplido aunque demasiado costoso, de pasar por la televisión pública los partidos de fútbol de primera división (Ver página 36). Pronto fue Moreno, el poderoso secretario de Comercio, quien adoptó la idea para intentar colarse en el consumo masivo de alimentos, ese territorio donde los índices de precios afectan al bolsillo de los ciudadanos, especialmente al de los más pobres, pero también suman sombras sobre el desprestigiado INDEC.

¿Cuál es la incidencia real de estos planes en esos bolsillos? A pesar de la promoción, de las luminarias de los anuncios en la quinta de Olivos y de los aplausos sistemáticos de funcionarios e invitados, el efecto real es muy chico. En el plan Carne para Todos, se calcula que alcanza al 0,1 por ciento de la población. En el de Lácteos para Todos, ni siquiera llega a eso. “Es cierto que es insignificante, pero es una experiencia que si funciona vamos a replicar. Lo que pasa es que tampoco podemos afectar a los almaceneros”, explicó a Clarín Marcelo Cesta, uno de los organizadores del Plan. Según Cesta, se están vendiendo unas 1.000 bolsas por día de lácteos. Las bolsas se ofrecen a 30 o 40 pesos –según la cantidad de productos– y contienen desde un litro de leche (a 2 pesos) hasta 400 gramos de queso fresco (a 18 pesos el kilo, una verdadera ganga).
En Argentina se consumen 8.000 millones de litros de leche al año (según los datos oficiales del Ministerio de Agricultura) y el plan Lácteos para Todos, al ritmo actual, puede vender 360 mil litros al año: apenas el 0,0045 por ciento del consumo interno. Eso, claro, si el tiempo ayuda, porque el jueves 14 Clarín intentó comprar una de las bolsas del Plan en San Telmo y el camión estaba cerrado. “El día amaneció húmedo y después empezó a llover; parece que no pueden tener los quesos bajo el agua, y directamente no abrieron el camión”, explicó amablemente uno de los seis jóvenes que reparten números a los vecinos para evitar las largas colas.

Eso sí: los precios son muy convenientes. Según Cesta, por la simple razón de que “se evitan los intermediarios” y en algunos productos, como en la leche y el queso, se venden directamente al precio de fábrica. Todas las mañanas, el camión de “Lácteos para Todos” –comprado por seis fabricantes– recorre las 23 pymes que proveen los productos y los venden en el barrio que indica Moreno. “Se eligen barrios pobres, donde los vecinos no pueden comprar estas cosas”, explica Cesta. ¿Por qué los volantes de Cristina-Filmus? ¿Por qué la marcha peronista y la bandera de La Cámpora? Responde Cesta: “Nosotros no nos metemos con eso. Nosotros somos vendedores y estamos vendiendo”.

Planes “Para Todos” hubo de varios colores: milanesas para todos, bicicletas para todos, pescado para todos, televisores para todos, carne para todos, ahora cerdo y leche. El plan del “Cerdo para Todos” consiste apenas en un camión, otro más, que se suma a la misión de Carne y Lácteos. Los tres camiones van juntos, aunque sus dueños transitan distintos ámbitos y sólo se encuentran en el destino por el mandato de Moreno, el jefe. Al último plan, la Presidenta Cristina Kirchner lo anunció el martes 12 de julio en una ceremonia festiva, como si se tratara de una medida transformadora, de esas que llegan para quedarse. Cristina aprovechó para invitar a los argentinos a comer más cerdo, ese que, según había dicho en enero de 2010, mejoraba la virilidad masculina. ¿Cuánto incide este plan? En Argentina se consumen 7,5 kilos de cerdo al año por persona, según las cifras oficiales. Si el Plan “Cerdo para Todos” mantiene su impulso actual –en el camioncito dicen vender 1.000 kilos por día– alcanzaría a cubrir el 0,012 por ciento de la demanda. Poco y nada.

El plan del cerdo generó quejas de otro orden. Eduardo Buzzi, titular de la Federación Agraria, denunció que el camión vende cerdo importado desde Brasil. El diputado Alfredo Olmedo, salteño y empresario del sector porcino, apuntó en el mismo sentido: “El Cerdo para Todos no beneficia a ninguno de los 43 mil trabajadores del sector, porque la carne que se reparte no es del mercado interno. A lo sumo beneficia a Samid”.

En realidad, no es el matarife peronista Alberto Samid el proveedor del Cerdo para Todos, sino el Presidente de la Asociación de Productores Porcinos (AAPP), Juan Uccelli. El camión que cada día recorre un barrio, vende a 40 pesos bolsas con dos kilos de paleta, un kilo de costilla y dos kilos de patitas o cabeza para guiso. La mercadería, comprobó Clarín, es de buena calidad y a buen precio.

“El objetivo central es llevarle los nutrientes necesarios a todas las familias” anunció el ideólogo de estos planes de alimentos, Ricardo Bruzzesse, carnicero y matarife de La Matanza que aspira a la Intendencia de su municipio. Bruzzesse reconoce la poca influencia en el consumo global de los cortes baratos, pero resalta la elección de consumidores pobres. Y lo muestra como una gesta: “A mí los números casi no me dan, estoy al límite. Tuve que poner siete empleados en blanco, pagar impuestos, nafta, el camión…”, se queja ante la consulta de Clarín. Algo fácil de comprobar es que el camión de la carne es el único que entrega un comprobante de la operación; no así el de leche ni el de cerdo, que se manejan en negro, como en cualquier feria barrial. “Ah, no sé. Yo me ocupo de lo mío y está todo en regla”, dice Bruzzesse.

¿De dónde sale la mercadería del Carne para Todos? La compra Bruzzesse a bajísimo precio en los frigoríficos exportadores elegidos por el dedo de Moreno. El Secretario de Comercio, “canjea” esos cortes a cambio de permisos de exportación. “Yo tengo muy poco margen, casi nada”, insiste Bruzzesse, quien admite que cuando los camiones pasaban por La Matanza aprovechaba para repartir sus propios volantes de campaña. En un buen día, el camión llega a recaudar 50 mil pesos en efectivo.

La incidencia del “Carne para Todos” también es pequeña. Vende unos 10 mil kilos por día, alcanzando a apenas el 0,1 por ciento del consumo masivo, si se toman en cuenta otros miles de kilos de cortes económicos –del Programa “La Barata”– que se distribuyen en carnicerías y algunos supermercados amigos del gobierno. A pesar de algunas críticas, los cortes que se venden en estos días en la Capital son de buena calidad, etiquetados incluso por los frigoríficos.

El principal motivo de los Planes para todos es la promoción. El caso más notable fue el anuncio de planes muy beneficiosos para la compra de televisores LCDs en los primeros días de la Copa América. El plan fue anunciado por Cristina en cadena nacional desde la quinta de Olivos, y sirvió para confirmar que la Presidenta será candidata a la reelección. Dijo entonces que se venderían 100 mil televisores fabricados por la industria local a comodísimas 60 cuotas y a un precio ganga, de 2.700 pesos. Lo más importante del anuncio es que iba a ser accesible para los jubilados de menos ingresos y para los beneficiarios de los planes sociales. No hay que hacer grandes recorridas para comprobar las limitaciones de ese plan, que le sirve a las cadenas de electrodomésticos para intentar vender otros televisores, más costosos. Muchos de esos comercios ni siquiera recibieron los televisores, los jubilados y beneficiarios de planes tampoco tienen acceso, al menos todavía, a las comodísimas cuotas. Tampoco el precio final es cierto: terminan costando 4.465 pesos.

Antes de eso fueron las Milanesas para Todos, que poco a poco se diluyeron hasta desaparecer de la oferta en los camiones populares. Y antes el plan Pescado para Todos, con el que se intentó paliar los faltantes de las Pascuas de 2010, cuando el precio de la merluza se pareció al de los mejores cortes vacunos. Ese plan aún se conserva, aunque con enorme timidez, en el conurbano bonaerense y en provincias como Córdoba, Mendoza y Santa Fe, con apenas un camión por distrito.

Poca huella han dejado también los planes para la venta de bicicletas. Aún menos las prometidas campañas para que los inquilinos accedan a los casi ausentes créditos de vivienda. Los “Para Todos” generan esperanza, pero son oportunidad de anuncios pomposos, muchas veces por cadena nacional, con resultados cortos o insignificantes, o demasiado costosos. Quizá sean, en fin, gestos de exuberancia acompañados por música de fondo, esa que intenta darle sentido extraordinario a la simple necesidad de comer.

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Publicado por en julio 24, 2011 en Uncategorized

 

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