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Nueva pildora, la misma desinformacion

  
Cuando esconden información a las mujeres, no solamente acaban con su derecho a elegir, sino con el mínimo respeto que toda mujer merece.

El 17 de junio, la Food and Drug Administration – FDA (agencia gubernamental de USA para el control de alimentos y drogas) aprobó unánimemente un nuevo medicamento abortivo, con el curioso nombre comercial de  “ella”, acercándose más a la aprobación final de la droga y a su disponibilidad en los estantes de las farmacias de todo USA.

La empresa farmacéutica francesa HRA Pharma, que fabrica la droga, afirma que sólo es una  “píldora del día siguiente” mejorada que, en lugar de interrumpir el embarazo, lo evita. De hecho, la compañía afirma que esta pequeña píldora puede evitar el embarazo hasta los cinco días después de haber mantenido relaciones sexuales.

La industria del aborto, los grupos feministas y los medios de comunicación sensacionalistas están completamente entusiasmados con esta nueva adquisición para el arsenal de la revolución sexual. Sin embargo, un mínimo de seriedad nos obliga a hacer una pregunta obvia: ¿Cómo puede una píldora “evitar” el embarazo cinco días después de haber tenido sexo?

La respuesta es sencilla: no lo puede evitar de ninguna manera. La fecundación del óvulo puede producirse casi inmediatamente, pues los espermatozoides pueden alcanzar la trompa y fecundar al óvulo a los pocos minutos. Por lo tanto, no hay duda de que los promotores de “ella” confían en sus mecanismos antimplantatorios. Esta acción abortiva es el sustento de su promesa comercial: “actúa hasta 5 días después de haber tenido sexo”.

El único argumento que la empresa utiliza para afirmar que no es abortiva es la redefinición de la palabra “embarazo”. Según su punto de vista, el embarazo no se inicia desde el momento de la concepción, sino desde la implantación del embrión en el útero de la madre, después de cinco a siete días.

Es la misma falacia que utilizaron para todos los anticonceptivos con efectos antimplantatorios (los dispositivos intrauterinos- DIUs, las píldoras combinadas convencionales, etc.) y últimamente para levonorgestrel 0.75. Ésta es una definición arbitraria y fabricada especialmente para desinformar y engañar a las mujeres, así como para violar las leyes que protegen el derecho a la vida desde la concepción. Si desinformas a las mujeres manipulando el lenguaje para eludir su conciencia, ¿cómo es posible hablar de “derecho a elegir”? Es una hipocresía. Y siempre fue igual.

Más asuntos oscuros

Otra de las falacias utilizadas para encubrir el efecto nocivo por el embrión de levonorgestrel 0.75 m.g., es que “una vez implantado el embrión en el útero, ésta droga ya no afecta el feto sino lo protege”. Para “ella” repiten lo mismo. Pero ¿nos han dado evidencia científica suficiente para afirmar eso?

Planned Parenthood, una organización que se beneficiaría con la venta de esta nueva droga, indica que no hay pruebas de que interrumpa el embarazo después de la implantación. Pero dado que el acetato de ulipristal bloquea los receptores de progesterona es casi seguro que lo hace. La progesterona es necesaria para que el desarrollo inicial del embrión continúe. De hecho, el examen que se les realiza a las mujeres para determinar si están sufriendo un aborto, es el que mide la cantidad de progesterona. Un medicamento que bloquee la progesterona, difícilmente no será un destructor del embrión.

La píldora ha sido rotundamente criticada por expertas y líderes feministas. Wendy Wright de

“Concerned Women for America” (“Mujeres Preocupadas por América”) citó el mercadeo engañoso de la píldora, declarando que “las mujeres la comprarán creyendo que es una píldora del día siguiente cuando, en realidad, es una píldora abortiva”.

La Dra. Donna Harrison, Presidenta de

“American Association of Pro Life Obstetricians & Gynecologists (AAPLOG)” (Asociación Norteamericana de Obstetras y Ginecólogos a favor de la Vida), arremetió contra la droga no sólo por sus posibles riesgos para la seguridad sino también por su mercadeo inexacto y engañoso.

“La información del mecanismo de acción embriotóxico y fetotóxico es crucial para el consentimiento informado de las mujeres”, dijo. “Muchas mujeres tienen escrúpulos éticos para el uso de una droga capaz de abortar un embarazo temprano. La información clara sobre la potencia embriotóxica y fetotóxica debe indicarse en la etiqueta del producto para que exista un consentimiento informado.”

En otras palabras, “ella” no es de ninguna manera una forma de “anticoncepción de emergencia”. Es otro tipo de píldora abortiva, y debería estar claramente etiquetada como tal, si la FDA la aprueba.

 

Si no la aprueba, mejor aún.

 
Steven W. Mosher es el Presidente de Population Research InstituteColin Mason es el Director de Comunicaciones de Population Research Institut

 

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